La cigarra y la hormiga

El desarrollo del mercado inmobiliario basado en la apuesta por la asesoría se convierte en una opción de futuro muy interesante desde el punto de vista económico y de calidad de la oferta inmobiliaria.

El mercado inmobiliario ha entrado en una fase de bonanza y desarrollo alentado por el crecimiento económico que estamos experimentando. Así lo confirma también la evolución del indicador económico más relevante a nivel sectorial: el volumen de inversión. En 2017 éste se situó cerca de los 14.000 millones de euros, superando ampliamente los 9.500 obtenidos en 2016. Como en la fábula de la cigarra y la hormiga, en este escenario los inversores tienen dos opciones: disfrutar de la coyuntura actual favorable o prepararse para afrontar el cambio de ciclo que inevitablemente llegará.

Prepararse no significa actualizar edificios con infraestructuras obsoletas o desarrollar esquemas arquitectónicamente bellos, sino adaptarse a un nuevo perfil de usuarios y de modelos de negocio en constante evolución. Nuevas generaciones acceden al mercado laboral con necesidades y aspiraciones distintas, al tiempo que los modelos de socialización evolucionan hacia otros estándares; la innovación tecnológica permite hoy día expandir límites y posibilitar fórmulas de trabajo hasta ahora desconocidas.

Todo ello exige que los edificios dejen de ser meros “alojamientos” y pasen a convertirse en una plataforma de interlocución entre empresa, sociedad, arquitectura, tecnología y urbanismo, preparada para responder de manera eficaz y dinámica a estos continuos cambios. Solo así podrán presentarse en el mercado productos inteligentes, que se alcen como destinos deseables para este nuevo tipo de usuarios. Éstos, además, han de integrar elementos distintivos que permitan amortiguar con éxito los envites de ciclos económicos adversos o menos favorables.

¿Qué engloba el servicio de asesoría inmobiliaria?

 Es primordial que las empresas inmobiliarias interioricen esta filosofía y realicen una tarea de interlocución directa con los usuarios para conocer sus perfiles y necesidades. El resultado de esta labor es una capacidad de asesoría que trasciende los límites de la originalidad y de la creatividad para aportar, además, datos relevantes que faciliten la adecuación del producto a cada sector y usuario.  Y es que la asesoría se enfoca no solo a optimizar las actuaciones inmobiliarias sobre el portfolio del cliente sino también en la creación de valor a largo plazo, gracias a un proceso de innovación tecnológica e internacionalización. Se trata, en definitiva, de un servicio que engloba la remodelación física de los edificios, pero también mejora su gestión y funcionamiento y la oferta inmobiliaria en general. De esta forma, empiezan a emerger tramas urbanas conformadas por activos conectados e integrados, capaces de acoger a una multiplicidad de usuarios y de absorber con solidez las fluctuaciones del mercado.

La asesoría como servicio imprescindible para las empresas inmobiliarias

Sin duda, ofrecer el servicio de asesoría constituye una de las principales fortalezas de una compañía inmobiliaria de cara a los clientes inversores que necesitan posicionar adecuadamente sus carteras. En el caso de JLL, RE-Generation by JLL es, precisamente, la línea de negocio que se ha desarrollado para dar respuesta a estas cuestiones y que bebe de la experiencia y el conocimiento de equipos internacionales que llevan desarrollando servicio de consultoría desde hace ya muchos años. Con este sólido bagaje, ha sido posible diseñar fórmulas de asesoría que exploten todo el potencial de los activos, resultando en una oferta inmobiliaria competitiva a largo plazo.

Por todo ello, en este tiempo de bonanza inmobiliaria, es imprescindible que los inversores se planteen si van a limitarse a disfrutar la época actual o van a prepararse para afrontar adecuadamente las que están por venir.

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