Big Data y conocimiento inmobiliario como fórmula de éxito

Existen gran cantidad de indicadores que pueden determinar la mejor elección de un inmueble o activo, tanto a modo particular, como corporativo o inversión. Todo un ‘mar’ de datos que requieren un análisis en profundidad para acertar a la hora de tomar una decisión. Altura, situación, aspectos sociodemográficos de la zona…, son sólo algunos de los criterios que deben analizarse para valorar cualquier inmueble. Un arduo trabajo que hoy en día puede simplificarse gracias a la implantación del Big Data en el mercado, pero que requiere tener unos conceptos claros y rodearse de profesionales para extraer conclusiones adecuadas.

El Big Data era una necesidad dentro de un sector tradicional como es el inmobiliario, que no apostó por la innovación en su momento por ser un sector exitoso y tampoco lo hizo después por la fuerte crisis que experimentó. Pero el momento de la tecnología ha llegado y el uso del Big Data se refleja como una apuesta por la transparencia a través del cual se obtiene todo un grueso de información que tiene como objetivo aportar un valor añadido imprescindible.

El Big Data incrementa la capacidad de análisis de manera automática considerando parámetros que antes no se podían incluir de manera certera por el alto coste en tiempo y recursos que implicaban. Si además se añade la inteligencia artificial a los modelos con los que se trabaja, se pueden afinar los análisis de manera sustancial con el mero uso de los mismos.

Pero no vale con disponer de los datos, es necesario saber entenderlos, y aquí es donde entra en juego el conocimiento de JLL. Por este motivo el componente humano altamente especializado seguirá siendo clave.

Lo que distingue a JLL de otras empresas del llamado proptech es que, como consultora inmobiliaria, somos especialistas en el sector y el profundo conocimiento que tenemos del sector nos permite apalancarnos en datos propios  que marcan la diferencia para generar ventajas competitivas y servicios de alto valor añadido de manera sostenible. El resultado es una fórmula de éxito seguro, tal y como ya están demostrando los resultados obtenidos hasta ahora y la percepción que los clientes están transmitiendo.

Además, gracias al Big Data podremos estudiar todos los datos pasados, observar y comparar con los presentes y establecer tendencias de cara al futuro, pudiendo predecir cómo se van a comportar los precios y el mercado. Un valor añadido que realmente es útil para los clientes, pues perciben cómo afecta a sus planes de negocio y pueden contabilizar los beneficios obtenidos.

Gracias a esta tecnología, los protagonistas del mercado tendrán más indicadores que les ayuden a la hora de tomar decisiones como si es mejor comprar o vender, dónde desarrollar nuevas promociones, previsiones de incremento de precios… Una apuesta por la sofisticación que es ya imparable.

Emilio Portes, Director de Financial Advisory

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