Guía Big Data: todo lo que necesitas saber, en 1 minuto

Si los datos son el petróleo del siglo XXI, el big data representa la forma más inteligente y útil de extraerlo. En los últimos 10 años su uso ha crecido de forma exponencial hasta convertirse en un tema que aplica a cualquier negocio o escenario: desde el ámbito de los negocios, pasando por la política y los deportes.

Con la ingente cantidad de datos sobre big data (el buscador de Google devuelve más de 40.000.000 resultados si buscamos por  este término), es difícil distinguir lo imprescindible de lo transitorio de esta tendencia. A continuación os dejamos una lista de preguntas frecuentes con todo lo que debas saber sobre Big Data.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Big Data?

Tal y como ha puesto de manifiesto Federico Castanedo, Lead Data Scientist en Vodafone, en la última entrega de los vídeos La Opinión del Experto de JLL, el término big data engloba las infraestructuras y la tecnología necesarias para recolectar y almacenar datos pero también se refiere al proceso de toma de decisiones por el que, utilizando estos datos, las empresas son capaces de actuar de una forma más objetiva y rápida.

Por supuesto, como su nombre indica el big data es realmente big y como tal, su contenido (compuesto por datos estructurados y no estructurados) solamente se puede extraer, gestionar y analizar y medir utilizando métodos de trabajo específicos y adaptados a las necesidades de información que existen en el momento. Adicionalmente, las herramientas empleadas para ello tienen que ser potentes: hablamos de volúmenes de información que se miden en petabytes y exabytes (peta- equivale a un factor de 10¹⁵y exa- a 10¹⁸).

Big vs. small data

Según un artículo de Reporte Digital, el concepto de Small Data nos cuenta un poco más sobre el comportamiento individual de los datos a nivel micro. O lo que es lo mismo, nos permite estudiar cómo se comporta cada uno de los objetos de estudio por separado a través de porciones de datos más pequeñas y manejables. En este sentido, los expertos apuntan a que, en realidad, la fórmula ganadora para el análisis de datos reside en combinar el uso del big y el small data para beneficiarse de las ventajas de ambos, a nivel de identificación de tendencias y comportamientos individuales.

¿Quién utiliza realmente el big data?

Sin duda, las grandes compañías son las que más se benefician del big data. Además de las evidentes ventajas económicas, les permite conocer mejor sus clientes a la par que optimizar sus costes y mejorar sus tiempos de respuesta. Algunas compañías van un paso más allá y también lo utilizan para personalizar la experiencia del usuario y acercarles el futuro. Spotify, por ejemplo, se basa exclusivamente en este concepto para su iniciativa “fans first”, que permite a los artistas dar acceso prioritario a los nuevos contenidos que producen (entradas para conciertos, nuevos lanzamientos, etc.) a los fans que más tiempos les han escuchado en la plataforma.

No obstante, a nivel particular, los usuarios también jugamos un papel importante en la expansión y evolución del concepto. Si tomamos como ejemplo el buscados de Google, los analistas calculan que cada segundo realizamos 40.000 búsquedas en sus buscadores, lo que equivale a 1,2 trillones de búsquedas al año. Aplicando la metodología del Big Data, este volumen de búsquedas nos permite establecer una serie de patrones de grupos de usuarios muy interesantes (gustos, tendencias, comportamient0s), que no serían posibles sin nosotros los internautas.

¿Estamos preparados para el big data?

Preparados o no, la revolución big data no ha hecho más que empezar. Los expertos calculan que en el 2022 habrá 50.000 millones de dispositivos smart conectados cuyos datos serán susceptibles de recopilar, analizar y compartir. En cambio, el informe EPYCE 2017: Posiciones y Competencias más demandadas del año publicado en febrero de 2018 resalta que los puestos más difíciles de cubrir en España son las relacionadas con el big data. Sin duda, queda mucho camino por delante, pero la receta para suplir la falta de profesionales para por ampliar la formación específica y los recursos disponibles en este ámbito. Además, es necesario desmitificar el big data: si hasta ahora la mayoría de los especialistas en esta campo venían del campo de las ciencias, la tendencia es que cada vez haya más presencia de titulados de otras áreas, como pueden ser la carreras de Económicas, ADE o incluso de la rama de humanidades.

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