En la era de la inteligencia artificial, las personas importan más que nunca

 

Es un hecho que el diseño y las características del espacio de trabajo estimulan directamente nuestros sentidos. Y pueden hacerlo de forma positiva o negativa. No es lo mismo ver el cielo y tener luz natural, que tener vistas a un muro de partición. Tampoco es igual escuchar el sonido del agua en una fuente que oír el zumbido de las fotocopiadoras. Sentir la textura de una mesa de madera, saborear unas crujientes ensaladas en la cafetería y el olor a café recién tostado, no tienen nada que ver con el sentimiento de claustrofobia que se vive en el interior de un ascensor.

La pregunta es obvia. ¿Qué prefieres, lugares de trabajo deshumanizados o ambientes estimulates que saquen los mejor de nosotros? La mayoría de la gente, entre los cuales me incluyo, preferimos esto último.

De hecho, cada uno de los cinco sentidos principales juegan un papel importante en el diseño de oficinas e incluso instalaciones industriales. Si el objetivo es  maximizar el potencial de las personas, hay que adaptar los espacios a sus necesidades, para impulsar su creatividad y comunicación.

A medida que nos volvemos más eficientes automatizando procesos básicos, necesitamos que la comunicación entre personas sea más efectiva. Los dos procesos deben desarrollarse en paralelo. Según el informe Workplace Powered by Human Experience elaborado por JLL, más de un tercio de los 7.000 empleados entrevistados cree que la personalización del lugar de trabajo es esencial para su desarrollo. Esta cifra sube hasta el 40% entre los que consideran que harían mejor su trabajo si pudieran hacerlo desde diferentes ubicaciones, desde zonas de silencio para momentos de alta concentración, hasta espacios de reunión con colores brillantes para tener tormentas de ideas.

Algunas empresas ya han empezado a crear distintos tipos de espacios para satisfacer las diferentes necesiadades de sus empleados, lo que está permitiendo la interacción, la creación y la innovación en tiempo real. El espacio de trabajo del futuro fomentará la comunicación cara a cara. A medida que deleguemos las tareas más básicas en algoritmos y otras formas de inteligencia artificial, será necesario enriquecer el contacto y la comunicación entre personas. Las empresas saben que su éxito o su fracaso depende en gran medida del conocimiento, experiencia y saber hacer de sus empleados. Por eso buscan nuevas formas de alimentar su motivación y compromiso.

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