La revolución de las máquinas en el sector inmobiliario

La automatización está aquí para quedarse. El ascenso de las máquinas ha sido una constante desde la Revolución Industrial. Sin embargo, la aceleración en el ritmo del cambio en la actualidad se debe principalmente a la digitalización, el fenómeno del siglo XXI. Es la revolución de las máquinas.

Resulta difícil creer que Apple lanzó el primer iPhone hace tan solo 10 años, pues los dispositivos móviles digitales proliferan ahora en nuestras vidas personales y la tecnología se está convirtiendo rápidamente en omnipresente. Gran parte de la atractiva e inteligente infraestructura asociada y que se está desarrollando, se basa en un ecosistema emergente de sensores, con una conectividad que se acerca a la sociedad, como si fuera encubierta o sigilosa.

La Internet de las Cosas ya está efectivamente aquí, con Gartner estimando que 5,5 millones de nuevos dispositivos se conectaron cada día todos los días el año pasado. La fecha prevista para el total histórico de un billón de sensores activos en todo el mundo ha sido adelantada de 2030 a 2025. Para poner ese número en perspectiva, esto significará más de 120 sensores por cada ser humano en el planeta.

Este auge de la conectividad se basa en la automatización y el cambio ya se está sintiendo en los hogares -con Amazon y Google lanzando asistentes inteligentes basados en inteligencia artificial (IA)- y en la calle, con los coches “sin conductor” que ya no son algo de ciencia ficción. Es en el trabajo, sin embargo, donde la automatización está revolucionando realmente las cosas – redefiniendo los papeles, los procesos de negocio y el Corporate Real Estate (CRE).

No es sorprendente que la automatización inteligente -la combinación de inteligencia artificial y automatización- sea una de las 10 tendencias globales identificadas por JLL en CRE para 2017. Además, se puede ver que una serie de diversas tendencias destacadas en la investigación de JLL están directamente relacionadas entre sí: la agilidad impulsará el desempeño adoptando un espacio de trabajo flexible, con el negocio algorítmico incorporando el incremento del análisis avanzado y la IA.

La sala de juntas corporativas ya está viviendo la tendencia de la automatización: según KPMG, el 85% de los CEOs están considerando la integración de procesos automatizados en los próximos tres años. De hecho, Infosys estima que 3 de cada 4 (76%) altos ejecutivos consideran que la AI es fundamental para el éxito estratégico. Mientras que la creciente automatización parece inevitable, sin embargo, su efecto preciso en los trabajos es menos seguro.

La cuestión no es si el mercado de trabajo se transformará mediante la automatización, sino cómo lo hará. La robótica y la automatización ya están asumiendo la responsabilidad de las tareas manuales repetitivas y arriesgadas, impulsando el rendimiento, la eficiencia y la seguridad. Algunos de éstos se describen como los trabajos “rutinarios, sucios y peligrosos”, (3D, por su inicial con ‘D’, en inglés: Dirty) potencialmente humillantes para los trabajadores humanos.

En muchos casos, no obstante, se espera que el reemplazo de puestos de trabajo sea más parcial que completo, aumentando la productividad y liberando simultáneamente a los trabajadores para poder emprender tareas más creativas y estratégicas, mejorando así la satisfacción laboral y el bienestar en el lugar de trabajo.

Los casos de pérdida de puestos de trabajo a través de la automatización en los sectores industrial y manufacturero están siendo los más comentados. La historia reciente de una fábrica en China que reemplazó al 90% de los trabajadores con robots y vio un salto de 250% en la productividad, es típica. Sin embargo, los trabajadores de los mercados financieros también se enfrentan al hacha. Las firmas de Wall Street han estado ocupadas automatizando, reemplazando constantemente a los corredores financieros humanos con algoritmos, recortando un tercio de sus empleos, entre 2000 y 2013, a la vez que incrementaban sus volúmenes de transacción.

La organización reorganizada

Para el CRE, la verdadera revolución en la automatización está en la utilización del espacio de trabajo. La automatización de tareas repetitivas y sencillas en los procesos empresariales ayudará a aumentar la velocidad, la precisión y la rentabilidad de los costes. Desde una perspectiva inmobiliaria, esto significa que la organización será reorganizada. El trabajo que hacen las empresas y la forma en que lo hacen está cambiando. A medida que los elementos impulsores del proceso de trabajo caen en el ámbito de la inteligencia artificial, el uso de trabajadores por cuenta ajena (externos), consultores y trabajadores temporales procedentes de mercados virtuales, también es cada vez más común. Esto significa que las empresas del futuro serán menos numerosas y más dispersas, permitiendo a sus empleados centrarse más estrechamente en la creación de valor.

Por lo tanto, el desarrollo de estrategias de talento para atraer y retener los tipos adecuados de empleados es esencial. Hay dos generaciones de talento que las empresas particularmente necesitan para hacer frente a los cambios y así navegar con éxito: los nativos digitales y los dependientes digitales. Estos grupos tienen las habilidades digitales y la comprensión de la tecnología que las empresas necesitan para transformar sus negocios.

La automatización está incluso afectando la vida aquí en JLL, siguiendo nuestro acuerdo global con Leverton para automatizar la gestión de arrendamientos. Las máquinas y la tecnología de aprendizaje profundo permiten a los clientes beneficiarse de una gestión de datos optimizada, un menor riesgo operacional y una senda de auditoría más sólida.

¿Deberíamos estar preocupados? Todavía no, pero casi ningún sector puede permanecer inmune al ascenso de las máquinas. Para el Corporate Real Estate, el juego inteligente es trabajar con la automatización, no contra ella.

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