Oficinas que atraen talento

Las motivaciones para trabajar o permanecer en una empresa son hoy muy diferentes a las de hace unos años o generaciones pasadas. Estatus y sueldo ya no son suficientes y las compañías son conscientes de que el trabajador cada vez valora más otros factores que influyen directamente en su calidad de vida.

Localización, beneficios sociales, conciliación… adquieren cada vez más importancia en el mundo laboral y, junto a ellos, el uso de la oficina para atraer talento se presenta como un factor clave, máxime cuando el diseño de la oficina y las posibilidades que ofrece al empleado para desarrollar su trabajo inciden directamente en la productividad y el plan de negocio de la compañía.

La forma en que las empresas estructuren sus sedes y plantillas puede darles una ventaja competitiva y aquí entra en juego el factor de la atracción del talento, que seguirá siendo un reto de primer orden debido al menor crecimiento que registrará la mano de obra mundial durante los próximos 15 años. Por lo que cada vez será más importante contar con espacios bien ubicados, con diseños adaptados a los nuevas generaciones y servicios diferenciales, que permitan atraer y retener a los empleados adecuados.

En este sentido, un reciente estudio titulado Human Experience realizado por JLL a nivel global entre trabajadores de diversas compañías que analizaban su espacio laboral y cómo les gustaría que fuera, refleja que la oficina afecta directamente al nivel de compromiso del empleado y, por ende, a su productividad. Y las conclusiones extraídas para la oficina española no refleja resultados muy positivos, sino más bien dibuja un largo camino de mejora por recorrer.

Así, los datos muestran que sólo el 32% de los empleados españoles se sienten muy implicados con su trabajo, algo en lo que afecta directamente su espacio laboral, ya que más de la mitad no cree que le permita trabajar de manera totalmente eficaz.

La oficina española adolece de ciertos problemas que los empleados sienten como perjudiciales en su día a día. Si bien se sigue la tendencia mundial de oficinas open space, es decir, espacios abiertos que fomentan la comunicación y la integración de empleados, también es cierto que en España este diseño de espacios se encuentra más masificado que en otros países. En concreto, la oficina española tiene la mayor concentración de empleados a nivel global, con un total de 72 personas frente a la media mundial de 45 personas.

El espacio de trabajo influye de forma extraordinaria en el grado de compromiso de los empleados, como demuestra el hecho de que aquellos que aseguran que su espacio laboral es muy eficaz para el desarrollo de su trabajo muestran un nivel de compromiso muy superior a la de quienes no lo consideran nada eficaz, con una diferencia de un 56% frente a un 16%

Ante esta situación, los trabajadores creen que una solución a estos problemas podría ser la creación de un nueva figura dentro de la empresa, cuyas responsabilidades pasarían por atraer y retener el talento en las empresas mediante estrategias de felicidad en el trabajo, de modo que garantice el compromiso de los empleados y convierta a la firma en un destino laboral deseado por los trabajadores.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿Cómo lograría estos objetivos para garantizar la felicidad del empleado?

Los propios trabajadores tienen claro qué le piden a su compañía y qué les gustaría mejorar, señalando de manera casi unánime la necesidad de introducir espacios innovadores. En este sentido, frente a espacios comunes para el café o terrazas, ya comunes en las oficinas españolas, el anhelo es ir unos pasos más allá e implantar espacios rompedores, que fomenten la creatividad y el bienestar del empleado.

Por este motivo, existen tres tipos de espacios que los trabajadores abogan por introducir en las empresas y que mejorarían notablemente el compromiso y vinculación del empleado con su compañía. Esto es, más espacios creativos donde poder desarrollar nuevas ideas en salas de brainstorming; más espacios dedicados a la salud y bienestar, como salas de meditación, gimnasio o consulta médica; y más instalaciones para niños, como guarderías o salas de lactancia.

Asimismo, la movilidad, o mejor dicho la falta de ella, es otro factor con gran posibilidad de mejora. En España los empleados pasan casi el 70% de su jornada laboral sentados en su mesa, un dato que se reduce considerablemente en trabajadores menores de 35 años, que pasan el 58% de su tiempo frente a su mesa y prefieren aumentar su tiempo en espacios informales como la cafetería, la terraza o el jardín.

Como vemos, la libertad para trabajar en espacios alternativos se relaciona estrechamente con la confianza y el empoderamiento de los empleados. El trabajador anhela más confianza y una forma de concedérsela es que las empresas les permitan trabajar desde ubicaciones diferentes, como puede ser el teletrabajo u oficinas de clientes y socios de la compañía.

Por este motivo, cada vez será más frecuente que las oficinas estén dotadas de mayor variedad de marcos de trabajo y toda una gama de equipamientos y espacios recreativos. El concepto de tu mesa con tu ordenador está caduco.

En resumen, toda una serie de hallazgos que respaldan la necesidad de ofrecer un lugar de trabajo más equilibrado, con variedad de espacios y ubicaciones. Los empleados necesitan una mejor selección de ubicaciones para trabajar y espacios complementarios que respalden diferentes tipos de trabajo, estilos de vida y culturas corporativas, algo muy diferente a la oficina tradicional que encontramos hoy en día en España. El éxito dependerá, sin duda, de un programa de gestión del cambio cuidadosamente articulado y de que las compañías implanten una cultura emprendedora para responder de manera eficaz a las expectativas de sus empleados.

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