Barcelona: un modelo de smart city al servicio del ciudadano

Barcelona se ha convertido en un ejemplo de smart city exportable a otros puntos del mundo. Analizamos las claves de su éxito.

Hace unos días representantes del Ayuntamiento de Barcelona participaron en la colocación de la primera piedra del barrio berlinés Quartier Heidestrasse (QH) inspirado en el distrito de 22@.  Pese a las diferencias entre las dos ciudades, el modelo alemán utilizará unas soluciones tecnológicas similares a la smart city catalana para impulsar la sostenibilidad, la eficiencia y el bienestar de los residentes.

¿Qué es lo que convierte la smart city barcelonesa en un modelo replicable a otros puntos de Europa?

Según el informe de JLL Mapping the Way to Success, que analiza las urbes mundiales en función de sus similitudes, la capacidad de adoptar y aprovechar la tecnología es una de las claves para que una ciudad sea smart. En esto, Barcelona juega con una gran ventaja. En apenas unos años, la ciudad se ha convertido en referente europeo en nuevas tecnologías. A día de hoy, no hay ningún ámbito de nuestra vida en la urbe en el que no hagamos uso de dispositivos tecnológicos. Plazas de aparcamiento controladas, alumbrado público con sensores, recogida de la basura inteligente o bicicletas eléctricas (y compartidas) son solo algunos de los ejemplos smart implantados en Barcelona.

La relevancia del sector inmobiliario

En el plano inmobiliario, ejemplos como 22@ o el edificio MediaTIC se han convertido en sinónimos de innovación digital en espacios de oficinas. Otros proyectos con un fuerte componente tecnológico son el centro logístico de Amazon en el Prat de Llobregat o el de DHL.  Mientras, en el ámbito residencial Barcelona ha sido el lugar elegido para alojar varias casas pioneras en sostenibilidad como la Casa GG o la TR House. Todos esos proyectos se apoyan en la tecnología para crear un entorno saludable que repercuta positivamente en sus habitantes y en la zona en la que se ubican.

La tecnología al mando

En paralelo, la agenda de la ciudad está repleta de eventos relacionados con la tecnología. Hace apenas unos días se ha celebrado la Smart City World Expo Congress y ya tenemos la mente puesta en las novedades que presentará la Mobile World Expo de 2019. A ellos se suma el IoT Solutions World Congress que analiza la transformación digital de los sectores industriales. Todo ello hace que la Ciudad Condal sea el entorno perfecto para evolucionar el modelo de smart city y convertirlo en un un ejemplo exportable a otras ciudades.

El componente humano

Pero no todo es tecnología. Las ciudades más inteligentes no son las que incorporan más innovaciones, sino las que ofrecen más calidad de vida a sus habitantes. Los expertos prevén que en 2050 el 70% de la población en el mundo vivirá en entornos urbanos. En paralelo, el concepto de ciudad se va imponiendo sobre el de país como polo de atracción del talento y dinamizador de las oportunidades de negocio. El crecimiento masivo de los urbanitas plantea nuevos retos en la evolución del modelo de smart city. Por un lado, la ciudad tiene que dar cabida a nuevos habitantes y por otro, las nuevas generaciones quieren “hacer uso” de la ciudad de una manera diferente.

Este hecho es especialmente relevante en el caso de Barcelona. Según datos de las Naciones Unidas, ésta pasará de albergar a 1,8 millones de personas en 1950 a 5,7 millones en 2030. La clave para que siga avanzando en su transformación digital reside en gestionar de forma eficiente las demandas de la población. Por ello, es esencial que tanto el sector privado como las administraciones sepamos escuchar a los ciudadanos. En el caso del sector inmobiliario, conocer y contar con datos relevantes sobre las demandas de los ocupantes de los edificios, nos permite ofrecerles cada vez más un mayor grado de bienestar y calidad de vida. Sin duda, el modelo de smart city unido al concepto de un ciudadano inteligente y participativo será la fórmula ganadora que nos permita disfrutar de una Barcelona más tecnológica y sostenible a largo plazo.

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