El gráfico del mes: las tiendas físicas dinamizan el sector retail

Si eres un aficionado del comercio online, tendrás marcada en tu calendario la fecha del 11 de noviembre. Es cuando se celebra el Día del Soltero en China, una iniciativa de un grupo de estudiantes de la Universidad de Najín que nació en los años 90 como alternativa al Día de San Valentín.

El evento perdió gran parte de su connotación reivindicativa cuando el grupo Alibaba registró el término “11.11” (en China el número 1 simboliza la soltería) y lo convirtió en uno los mayores eventos de compras globales y una especie de pre Black Friday chino.

Y no es para menos. En 2017 solo durante ese día Alibaba generó ventas por valor de 25.000 millones de dólares. Visto el enorme potencial, este año el grupo ha buscado nuevas vías para generar ingresos enfocadas a los puntos de venta físicos. Un ejemplo de ello es la noticia que hemos conocido esta semana sobre la apertura de una tienda Aliexpress (propiedad del grupo Alibaba) en El Corte Inglés de Sanchinarro, en Madrid.

¿Están ganando más impulso las tiendas físicas?

Lo cierto es que el e-commerce sigue avanzando imparable, en España y en el resto de Europa. En 2017, la facturación del comercio online en España superó los $17.000 millones, un crecimiento del 23% en dos años. En 2018 se estima que los ingresos superen los $19.000 millones y hacia 2021 los $25.5000 millones, según datos de Statista. El segmento con mayores ventas es Moda, seguido de Juguetes, Ocio y Bricolaje y Electrónica.

A pesar del marcado crecimiento en los últimos años, al e-commerce aún le queda un largo camino por recorrer. En la actualidad, las ventas online suponen en España solo el 4,8% del total de ventas retail, frente a la mayor presencia del online que existe en las principales plazas europeas. En Reino Unido suponen ya el 18% de las ventas totales, en Alemania representan el 15,1% y en Francia un 10%.

evolución tiendas físicas
Retail Sales Index Europe

 

Dado el crecimiento del sector y su potencial de desarrollo, no es de extrañar que sean cada vez más los retailers que se sumen a estar presentes también online. Pero esto no significa que la tienda física vaya a desaparecer. Simplemente en el panorama retail actual los ‘clicks’ complementan a los ‘bricks’ y el reto está en definir la mejor estrategia omnicanal.

Las flagship stores pisan fuerte

A día de hoy, no podemos imaginarnos un mundo sin tiendas físicas. Lo que ha ocurrido es que muchas de ellas han cambiado de estrategia y reconvertido su modelo. Observamos que se está produciendo un desplazamiento en las ciudades de ubicaciones secundarias a ejes prime, ocupando mayor superficie y dejando pequeños locales vacíos. Las iteradas flagship stores son el claro ejemplo de esta tendencia. En éstas, lo primordial, sorprendentemente, no es la compra, sino ofrecer al consumidor una ‘experiencia diferencial‘ y posicionar su imagen de marca.

En los enclaves comerciales más consolidados y transitados de ciudades como Madrid y Barcelona, las flagships (y también locales más pequeños) cuentan con rentas muy altas, lo que comporta grandes tasas de esfuerzo para los retailers. No obstante, es una buena estrategia de marketing para lograr un buen posicionamiento de marca, visibilidad, acceso a clientes y, sobre todo, para “vender una experiencia”.

Conscientes de la importancia también del canal físico, estamos viendo un creciente número de retailers online que están apostando por abrir tiendas a pie de calle o en grandes superficies comerciales. En Estados Unidos, las firmas nativas digitales tienen previsto abrir 850 tiendas físicas en los próximos cinco años. En España, el físico también reclama su presencia junto al online. Lo demuestran ejemplos como las aperturas de la tienda de Hawkers en Puerta del Sol o Muroexe en la calle Fuencarral en Madrid.

Una demanda equilibrada de espacio físico para los retailers

Existe un creciente reconocimiento por parte de los retailers de que las tiendas físicas tienen (y mucho) valor. Ya sea para impulsar las ventas en línea, ofrecer servicios personalizados, recopilar datos de los clientes o reducir los costes de entrega en la llamada última milla. Eso permite a las marcas optimizar el espacio físico que ocupan, desde el punto de vista de la cantidad y la cantidad. Todo ello con el objetivo de conseguir una demanda saludable que incluya las ubicaciones céntricas y con las mejores prestaciones para su marca.

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