El futuro del sector bancario: menos oficinas y más digitalización

El modelo de la oficina bancaria tradicional ha evolucionado para hacer hueco a lo digital.

Según los últimos datos del Banco Mundial, en España el 97,57% de la población mayor de 15 años es titular de una cuenta bancaria. En paralelo, el último informe de JLL sobre las tendencias inmobiliarias en el sector bancario señala que el número de oficinas bancarias se está reduciendo hasta alcanzar cifras del lejano 1982. ¿Seguirá el negocio bancario la estela del musical en el que reina el soporte digital?

No exactamente. A diferencia de la venta de CDs, las sucursales bancarias físicas continúan siendo parte integral de la industria financiera. Muchas personas eligen resolver in situ ciertos tipos de transacciones, como pedir una hipoteca o comprar un producto financiero especial. A la hora de gestionar asuntos complejos, la confianza que aporta hablar con un empleado físico sigue siendo mayor que cuando se trata de una máquina.

Pese a eso, el total de transacciones físicas ha ido disminuyendo progresivamente en los últimos años. Así lo demuestran también los datos registrados por los principales bancos españoles. En el caso de BBVA, sus transacciones en oficinas se han reducido un 25% en los últimos cuatro años, desde los 51 millones de 2013 hasta los 38 de 2016. Por su parte, en el Banco de Santander, las transacciones hechas a través de canales digitales ya suponen el 73% del total.

El banco, cada vez más digital

Y es que digital ha marcado un antes y un después para los bancos españoles. Términos como banca móvil u oficina internet, que hasta hace poco parecían un binomio imposible, se han convertido en la nueva normalidad para el sector. El consumidor se ha rodeado de nuevas tecnologías y espera que su banco también se haya actualizado en la misma medida.

Según Enrique Martín Barragán, director general de Valoraciones en JLL, el quid de la cuestión está en la multicanalidad. O, lo que es lo mismo, en equilibrar el papel de la oficina tradicional con los servicios que se prestan en remoto.

Los bancos más innovadores ya han aprendido cómo ofrecer a los clientes este tipo de fusión. El primer punto en su transformación ha sido el de optimizar el número de espacios que ocupan en la actualidad.

 

En el siguiente vídeo podemos ver como en 2008, en España, existían 39.300 oficinas bancarias. La época de la crisis y la paulatina adopción de los smartphones y la banca móvil ha reducido esta cifra a 27.480 en 2017. Es una disminución del 39% que se ha producido en apenas una década.

Reparto de las oficinas bancarias por provincia

La reducción de sucursales es un fenómeno que se extiende por toda España, aunque ha sido más acusada en algunas zonas como se puede percibir en el siguiente mapa.

Por comunidades autónomas, Cataluña, Valencia y Madrid constituyen el top 3 de zonas que han registrado el mayor descenso en el número de sucursales. Las oficinas en estas comunidades se han reducido en más de un 40%. En el lado contrario se sitúan Ceuta y Melilla, Extremadura y Castilla La Mancha, que han apostado por mantener abiertos sus espacios de atención al público.

¿Cómo se explica la diferencia en el comportamiento de unas comunidades y otras?

Los mayores descensos se han dado en las zonas que hacen un uso más intensivo de las nuevas tecnologías y los smartphones. Estos lugares desarrollaron una actividad muy intensa en el período de bonanza económica, que se redujo a raíz de las fusiones en el sector. Por el contrario, en las zonas con un número moderado de aperturas, ha habido menos solapamiento y menos cierres.

También ha habido descensos en aquellos mercados menos eficientes, principalmente zonas rurales, en los que se está apostando por otros modelos (oficinas a tiempo parcial, agentes financieros, aperturas en días alternos, etc.). No obstante, en esos lugares los cierres de sucursales son más difíciles de llevar a cabo por la menor penetración del uso de nuevas tecnologías.

El futuro de la sucursal bancaria

¿Llegará a desaparecer la sucursal bancaria? No en el futuro cercano. Las entidades financieras seguirán apostando por los espacios físicos. Eso sí, lo harán de forma más selectiva y como escaparate de sus productos más exclusivos y personalizados. Un ejemplo reciente es la apertura de las nuevas oficinas de Pibank en España. Su filosofía reside en eliminar los cajeros y los mostradores de atención al público y apostar por oficinas más amplias y diáfanas. El espacio, más parecido al salón de una vivienda que a una sucursal bancaria, predispone a ofrecer un tratamiento más personalizado a los clientes. Todo ello, acompañado de todas las comodidades de lo digital para convertir la visita al banco en una experiencia diferente de lo habitual.

Concluye Martín Barragán “el futuro de los bancos está escrito en clave digital. El avance de las nuevas tecnologías y las alternativas que ofrecen son una excelente oportunidad para que las entidades sean más eficientes. Tanto en su respuesta a las nuevas demandas del consumidor como en su funcionamiento diario”.

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